Dejan el fútbol como profesión, pero lo juegan con el corazón

Futbolistas “colgaron los pupos” en el armario como profesión, pero los desempolvan los fines de semana como una adicción.

El más común de los mortales ha escuchado las frases: el fútbol es el rey de los deportes, al fútbol se lo lleva en la sangre, al fútbol se lo siente… y vaya que es una verdad inapelable.

En Loja hay varios casos de exfutbolistas que dejaron el profesionalismo, pero sus piernas se reúsan a dejar de acariciar la número 5, como tiernamente se lo llama al balón entre los futboleros.

Uno de esos casos es el del brasileño-ecuatoriano Adriano Söares. Él pisó las canchas  profesionalmente desde los 16 años en el futsala. A los 20 años jugó en el gramado de estadios de Río de Janeiro, China, Holanda, Alemania y Grecia. En 2004 vino a la Liga de Loja, que militaba en serie B, dónde dice haberse enamorado de esta ciudad que lo elogió como ídolo por haber sido uno de los artífices del ascenso a la serie A del balompié nacional.

Se retiró  de las canchas oficialmente en 2009, pero hasta la fecha Adriano es ovacionado en canchas de índor, de tierra, sintéticas, porque la velocidad puede habérsele escapado con el paso del tiempo, pero el talento sigue intacto y lo demuestra a sus 40 años en torneos barriales siendo refuerzo de varios equipos. “Este placer no se acaba, es para toda una vida”, relata.

Otro caso es el del legendario César Augusto Carchi, figura interminable de la U de Loja. Fue el primer mundialista lojano en una selección juvenil. A sus 49 años sigue siendo reconocido en el medio campo de los equipos de jóvenes o máster (más de 40 años) a los que refuerza. Su juego es vistoso, lento pero eficiente; y, sus pases son como puñaladas para los defensas rivales. Considera que el fútbol es un vicio que no tiene terapia, ni cura, ni con el paso de los años.

La experiencia no es un accidente

Eso lo corrobora el exjugador de Cabo Minacho y Liga de Loja, el esmeraldeño Rafael Hurtado Quiñónez. “Don Hurta”, como gentilmente es su alias, indica que el fútbol es algo intrínseco que se lleva dentro y no hay poder ni sobrenatural que lo quite.

Él empezó a jugar profesionalmente desde los 19 años y por invitación de un “pana” a los 22 años vino a probar fortuna primero en Cabo Minacho y luego en la U lojana donde permaneció por el lapso de 9 años.

A los 31 años le tocó “colgar los pupos” porque en esa temporada Liga descendió de categoría y para jugar Fútbol de Segunda debía registrarse 2 elementos mayores de edad y “Don Hurta” no fue considerado.

Para estar cercano al fútbol, Rafael Hurtado optó por estudiar la carrera de Cultura Física de la cual ya es profesional pues se graduó en 1998. Ha jugado varios campeonatos locales e incluso ha representado a equipos y gremios lojanos en citas nacionales.

Cuando se juega con deportistas más jóvenes dice que se debe apelar a aspectos propios de la experiencia como el “boquilleo” para sacar de contexto al rival. O es necesario “sacar una mano de más” para hacer respetar esos 52 años en el caso de “Don Hurta”, quien además hace de árbitro en los campeonatos de índor fútbol pues pocos se atreven a “torearlo” o encararlo cuando lanza la gorra al piso.

Como ellos hay varios exfutbolistas profesionales como Wilman Buele, Fredy Merino, Geovanny Cumbicus, Danilo Sarango, Fabián Paz, Napoleón Herrera, Carlos Feraud Valencia, Rolando Angamarca,  Luis Gonzaga, Juan Murillo… que por cercanía laboral o afinidad tienen sus equipos para jugar en eventos abiertos donde enfrentan a juveniles o máster que habitualmente son verdaderos clásicos de antaño.

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