Desafíos para este 24 de marzo

Un proceso electoral es una planificación que lleva al menos un año antes del día de las elecciones y que culmina en

ocasiones un año luego, pues existen parámetros técnicos, logísticos y legales que establecen un camino de condiciones que incorporar para el normal desarrollo del mismo; los procesos electorales deben ir perfeccionándose cada vez más, pues este no puede ser improvisado, debe nacer de experiencias exitosas y de cambios que sean necesarios en razón de mejorar y conseguir el éxito.

Actualmente nos encontramos a pocos días del 24 de marzo de 2019, donde elegiremos a consejeros y consejeras del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, prefectos, alcaldes, concejales urbanos y rurales; y, vocales de juntas parroquiales, pero al momento existen algunos desafíos que hay que mirarlos y afrontarlos desde el organismo electoral, pues se deduce que en ciertas provincias, cantones y parroquias será un proceso en donde existan conflictos y enfrentamientos políticos, brevemente podemos mencionar algunos temas que de por sí han recaído en  ciertos inconvenientes, por ejemplo: la falta de monitoreo de la campaña electoral, la ampliación del periodo legal de  calificación de candidaturas que en algunas provincias denoto en la separación de funcionarios electorales, la pugna de poder interno por parte de ciertas autoridades electorales, la escasa promoción de los candidatos al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la contradicción de invitar o no a la Organización de Estados Americanos (OEA), la calificación de candidatos con prohibición constitucional, entre otros temas que lamentablemente pudieron ser planificados y afrontados de distintas maneras, pero que pasaron como parte de este proceso electoral.

Ahora bien, que es lo que viene? estamos a pocos días de terminar una campaña electoral, de ingresar a un silencio o veda electoral y ya el propio día de las elecciones, para esta etapa final  deben anunciarse y garantizarse ciertas acciones que minimicen los conflictos en cada una de las provincias, pues a pesar de ser un proceso mixto de elección de autoridades nacionales y seccionales, los conflictos políticos y la búsqueda de llegar a los espacios de representación popular se verán reflejados en primera instancia en cada una de las Delegaciones Provinciales del Consejo Nacional Electoral; para ello, existen condiciones mínimas que se deberían garantizar, como: la posibilidad o no de un conteo rápido que permita dar resultados casi inmediatos, las condiciones para las encuestas de boca de urna (exit poll), la rapidez de resultados por parte del CNE y su sistema informático, tiempo de escrutinio en cada Junta Receptora del Voto, el control electoral por parte de los delegados de los sujetos políticos, el plan de contingencia frente a posibles recuento de votos y el adecuado asesoramiento a la Juntas Provinciales Electorales para cumplir su rol jurídico el momento de conocer y resolver las reclamaciones, objeciones y las impugnaciones; y, apelaciones al momento de correr traslado al órgano superior.

Este proceso electoral es singular como todos y cada uno de los que han pasado en la historia nacional, pues cada proceso tiene sus particularidades, por ello el Consejo Nacional Electoral debe prever las acciones que minimicen los conflictos, no se puede improvisar a estas alturas, se debe tomar decisiones técnicas y legales, que permitan ejercer el sufragio sin ningún inconveniente y sobre todo garantizar la voluntad popular.