El Voto Nulo no es una opción.

El 04 de febrero de 2018, el 68,3% de los ecuatorianos aprobaron la pregunta número tres del Referéndum y Consulta Popular impulsada por el Gobierno del Presidente Lenin Moreno Garcés,

pregunta que viabilizó el cese de funciones anticipadas de los entonces Consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, la evaluación y eventual  cese de funciones de las autoridades de control designadas por el referido organismo; y, con la aprobación del anexo de la referida pregunta, se aprobó la modificación del proceso de selección de los Consejeros que lo integrarían, dejando de lado los procesos ciudadanos de concurso de méritos y oposición, para proceder a seleccionarlos mediante sufragio universales, libre, directo y secreto.

Mediante resolución de 21 de noviembre de 2018, el Pleno del Consejo Nacional Electoral convocó a  Elecciones Seccionales 2019 y miembros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, a ser desarrollado el día domingo 24 de marzo de 2019.

El proceso de por si es un acto inédito en cuanto a la organización de procesos electorales se refiere, considerando por un lado que es una elección en la que la ciudadanía deberá elegir siete miembros principales y siete suplente, bajo un método mayoritario de elección; y por otro que la “Ley Orgánica Reformatoria a la Ley Orgánica del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social”, estableció un régimen de cuotas para el proceso de elección de Consejeros; es decir, tres representante varones, tres representantes mujeres; y, un representante de pueblos y nacionalidades indígenas, afro-ecuatorianos o montubios y los ecuatorianos residentes en el exterior; lo que generó una errónea conformación de lista que permitió la impresión de tres papeletas.

Ante este escenario, en los últimos días, quienes impulsaban fervientemente la aprobación  del Referéndum y Consulta Popular de 2018; ahora se dan cuenta que la fórmula de redefinir la conformación y seleccionar a los miembros del CPCCS, no solo que no es la adecuada ante riesgos eminentes de que candidatos que los han identificado como correistas puedan alcanzar los espacios de representación mediante el apoyo ciudadano, sino que en forma antidemocrática y desconociendo la voluntad ciudadana de elegir a sus representantes mediante voto popular, impulsan una campaña en favor del voto nulo, para a su criterio alcanzar la nulidad de las elecciones y con ello legitimar la necesidad de eliminar este organismo que hace más de un año era el objetivo político para descorreizar el país.

Para colmo, la propia institucionalidad electoral en forma paradójica, a pocos días de la jornada electoral se debate entre varias propuestas para la contabilización del voto nulo haciéndole el juego a las elites políticas del país en su afán de generar el escenario propicio para la eliminación del CPCCS.

Ante este escenario la salida sensata, lógica y legal que el Consejo Nacional Electoral, debería dar a esta situación, es justamente aplicar lo que siempre se ha realizado en los procesos electorales; es decir, respetar el principio de que por cada elector se contabiliza un voto, de tal manera que al finalizar los procesos de escrutinio, la sumatoria de votos nulos, blancos y validos nos dé como resultado el total de electores.

Así, si el ciudadano decide votar nulo en el próximo proceso electoral, su decisión debe ser contabilizada como un solo voto, más no considerando las opciones de elección, pues esa interpretación nos llevaría a un eventual triunfo del voto nulo y con ello la nulidad de elecciones, razón por la cual, ante esta duda de interpretación, tan solo es necesario aplicar el artículo 9 de la Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas, Código de la Democracia, que claramente señala que  en caso de duda en la aplicación de ley electoral, se interpretará en el sentido que más favorezca al cumplimiento de los derechos de participación, a respetar la voluntad popular y a la validez de las votaciones.

En todo caso, la única vía democrática con la que cuenta la ciudadanía es empoderarse y entender que bajo este panorama el voto nulo no es una opción, debemos asistir el domingo 24 de marzo con plena efervescencia democrática que nos permita elegir a quienes nosotros creamos son los más idóneos para conformar el CPCCS, y no legitimar una postura políticamente manipulada, antidemocrática y fraudulenta.