Cargadores del mercado mayorista, un oficio duro y sacrificado.

Redactado por: Franco Granda

En el Mercado Mayorista, al norte de Loja, es habitual observar a los cargadores de los productos de primera necesidad para distribuirlos en los diferentes puestos del mercado. La jornada empieza desde la madrugada, transportando sacos de papas, verduras, vegetales y otros productos que llegan al mercado en camiones y los llevan hasta los puestos de los comerciantes, lo más duro es cuando la carga es pesada.

A Don Ernesto, de 58 años, le toca bajar, empujar y halar los sacos procurando hacer 30 viajes al día. Por cada viaje gana entre 0,50 centavos y dos dólares, es casado y tiene dos hijos, los cuales trabajan en otros oficios.

La mayoría de los cargadores son indígenas oriundos de cantón Saraguro. Don Ernesto, recuerda que ahora en el mercado existen alrededor de 10 cargadores, él comenzó hace más de 30 años como cargador de papas, se ayudaba con una carreta de madera de cuatro llantas, en aquel entonces era duro cargar sobre las espaldas, por eso un día decidió cambiar.

Así surgieron los triciclos, impulsados por pedales que tienen una canastilla delantera cuadrada para la carga. Ahora, con lo que gana, se mantiene él y su esposa, el triciclo es para él una herramienta clave. Cuando cargaba al hombro solo podía llevar hasta dos sacos de 100 libras cada uno, ahora lleva hasta 20 en cada viaje, a pesar del triciclo, el trabajo no deja de ser duro.

A Don Ernesto le cuesta levantarse de madrugada, sale todos los días a la 01:00 de su casa, ubicada en Sauces Norte. No tiene un horario fijo de regreso a veces lo hace en bus, otras en el triciclo, que muchas veces deja guardado para evitar su deterioro. Gasta, al mes, 30 dólares en mantenimiento por el desgaste, porque los triciclos van y vienen por las calles del mercado.

Los cargadores se abren paso por las calles que están copadas por carros y camiones y esquivan los obstáculos y desperdicios arrojados en la calzada. Su clientela cuenta que los cargadores del Mayorista son honestos, por ejemplo: en una ocasión, un cliente creyó que su carga se había perdido, pero los cargadores la guardaron y se la devolvieron. Desde entonces, nunca han dejado de confiar en ellos y ven que es un trabajo duro y sacrificado que merece el apoyo de todos los miembros del mercado y el respaldo de las autoridades.

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