“En Loja fue muy criminalizada la homosexualidad”, Franchesca Jara

Franchesca Jara Merizalde es una mujer sinónimo de lucha y perseverancia en lo que respecta a derechos de la comunidad LGBTIQ+, pues es una de las principales activistas dentro de Loja porque gran parte de su vida la ha dedicado a buscar la igualdad para su comunidad.
Nació en el cantón Puyango, pero meses después se trasladó a Loja para radicarse junto a su familia. Creció en una sociedad bastante conservadora donde todo era difícil por la comprensión de los padres, aunque reconoce que ella tuvo suerte “mi madre supo entenderme muy bien y apoyarme desde el principio”.
Los problemas surgieron en su vida académica, cuando a la edad de 11 años su profesora sugirió que debía recibir un tratamiento psicológico y ante ello, empezaron a suministrarle hormonas masculinas y lo único que consiguieron fue cambiar su fisionomía, únicamente le creció barba porque el resto nunca cambió.
Cuanto más crecía, la discriminación se hacía más presente, ya que la sociedad lojana rechazaba a las personas con orientación sexual diferente. En la época de los 90 todavía criminalizaban la homosexualidad, “nos traumaron porque todos los fines de semana pasábamos detenidas con el pretexto de escándalo público y falta de respeto a la autoridad”.
Esto fue el precedente y el impulso que las motivó a salir a las calles a luchar contra una sociedad hipócrita que se manejaba bajo los principios religiosos. Su lucha de décadas les ha permitido conseguir varios logros como el respeto a los derechos de la comunidad LGBTI a nivel nacional, la despenalización de la homosexualidad en el año 1997, el cambio en el nombre de la cédula y el matrimonio igualitario.
Franchesca se mantiene activa, trabaja como estilista y es activista LGBTIQ+, defensora de derechos humanos, de los animales y ambientalista.

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