EL ACOSO DE MENORES POR INTERNET O CHILD GROOMING

Con el avance de la tecnología, a menudo observamos que niños, niñas y adolescentes interactúan a través de sus redes sociales, sin embargo, hay que tener mucho cuidado, puesto que atrás de un monitor, pantalla o celular existe un peligro acechante.

El acoso sexual de menores por Internet, llamado en inglés como “Child Grooming”, son conductas realizadas contra menores de edad y adolescentes utilizando Internet y generalmente las redes sociales, con fines, para comisión de delitos contra menores de edad, delitos como abusos sexuales, delitos de pornografía infantil, delito de amenazas a la víctima menor que se ve sometido a este tipo de delincuencia abusando de su minoría de edad e inocencia.

La Constitución de la Republica del Ecuador reconoce y protege el derecho a la integridad personal que incluye la libertad e indemnidad sexual. La libertad sexual se puede caracterizar como aquel derecho de toda persona a auto determinarse en el ámbito de la sexualidad, esto es, el derecho a mantener, realizar o tolerar actividades de naturaleza sexual solo con su expreso consentimiento. En el presente caso, es objeto de estudio y tutela la indemnidad de los niños, niñas y adolescentes, en tanto y en cuanto, antes de los dieciocho años es incapaz de comprender el contenido y alcance de un acto sexual y, es por tal razón que el Código Orgánico Integral Penal  de manera imperativa sostiene que el consentimiento del menor de 18 años en delitos sexuales es irrelevante.

La violencia de carácter sexual se traduce como aquellas acciones de naturaleza sexual que se cometen contra una persona sin su consentimiento, las mismas que comprenden desde la invasión física de su cuerpo, contacto físico; más grave aun cuando se comete en contra de niños, niñas y adolescentes, quienes por su condición de minoría de edad,  no cuentan con la capacidad de auto determinarse sexualmente.

Por su naturaleza, el delito de “Child Grooming” goza de clandestinidad, por cuanto el acosador cibernético se escuda a través del anonimato, tras un computador, pantalla, tableta o celular, con perfiles y fotografías falsas,  aprovechándose que los adolescentes están generalmente frente a sus teléfonos o computadoras navegando, interactuando o posteando en sus redes sociales, para  de esta manera exigir un encuentro con fines libidinosos  o en su defecto solicitar que le compartan  fotografías lascivas.

Es menester referirnos que la tarea no solo depende de nuestros mandatarios o una legislación más punitiva, más bien comprende una labor que debe ser fomentada y desarrollada desde la base de la sociedad, desde nuestra familia y hogar, a través de la educación y fomento de valores.