El chupete electrónico de Maggie Simpson

Esto va dedicado a las madres que están lejos de aquí y cerca de allá.

La tierra esta contagiada, manipulada y helada deja aquella materia gris al exponerse ante los ojos de la raza humana, inhumana la manera de hacer daño, a través de la emitente luz provocando que, nuestro cerebro deje de producir melatonina, la hormona necesaria para un sueño profundo, convenciendo a nuestro cerebro que es de día, motivo por el cual no sea el momento para dormir, ¡despierta!  Mientras nuestro cuerpo está cansado y exige reposo, nuestra masa encefálica envía señales de alerta, bastantes controvertidas no.

Lo máximo que una persona debe exponerse es de dos horas, pero lamentablemente desperdiciamos la mitad de nuestro día, la mitad de nuestra vida, la mitad de posibilidades para conseguir objetivos, la misma que conlleva a problemas de aprendizaje, comunicación e integración con la sociedad, sobre todo llevándonos a una vejez prematura.

El chupete que lo tenemos al sacarlo del bolsillo, llegando a un absorto absoluto, dejando como estragos una dependencia de su uso y ser visto como la mayor recompensa, bloqueando así las capacidades para forjar las primordiales y principales pilares del desarrollo físico e intelectual. Y todo esto es gracias al objeto que tanto cuidamos, si, el celular, el motivo para reemplazar el juego, actividad irreemplazable para que el niño pueda solucionar los problemas, para que el niño tenga la capacidad de toma de decisiones, patrones fundamentales para no dejar ser devorado en la selva de la ignorancia y el desconocimiento.