¡EL LUNES EMPIEZO DIETA!

Hace varios días recibí una llamada de una persona que quiso agendar cita conmigo (consulta profesional), dentro de sus intereses destacó lo típico “quiero bajar de peso” “quiero hacer dieta”, una vez en consulta manifestó que había intentado hacer millón dietas, pero ninguna le ha funcionado pues seguía con sobrepeso, ya nada le quedaba, además de que empezó a tener problemas de salud, así que por ese motivo (estéticos y de salud) decidió acudir con un profesional, una vez evaluado y planteada la estrategia de su planificación alimentaria, la cual se la iba a entregar en unos días, el paciente expreso “ok, el lunes empiezo hacer dieta”.

Acto seguido me pregunte ¿Por qué no empezar con las pautas que le acabo de dar?, luego se lo pregunte en voz alta, a lo que me respondió “Voy a DISFRUTAR estos días que me quedan para después ya empezar con la dieta”, esto me dejó como un marasmo mental (es decir, cojudo). Empecé a darle vueltas a esta frase que evidentemente ya la había escuchado, pero no le prestaba la atención suficiente, me causó asombro, el asombro me llevó a la curiosidad y luego al cuestionamiento algo muy común del proto-pensamiento así lo describe el Filósofo José Carlos Ruiz en su libro “El Arte de Pensar” pues bien empecé a indagar un poco más y dije por qué no lanzarlo como tema de artículo de aquí nace ¡El LUNES EMPIEZO DIETA!

Cuantas veces hemos escuchado exclamar con fervor patriota esta y otras frases más haciendo alusión a empezar una nueva forma de alimentarnos, esto me dice 2 cosas, la primera que al menos se han dado cuenta (conciencia) de que se están alimentando mal por lo cual nace el interés de empezar a mejorar su dieta diaria y la otra que lo hacen por seguir una corriente de creencias populares sin tener una motivación real, estable y concreta, dicho en cristiano es una excusa más para NO dejar de comer alimentos poco interesantes nutricionalmente hablando.

Por otro lado, existen un sin número de dietas al alcance de nosotros está a un clic literalmente hablando, para ejemplificar tenemos la dieta de Atkins que apuesta por mucha proteína y poca cantidad de carbohidratos, Keto cuya principal característica es el incremento de las grasas, Paleolítica haciendo énfasis en los “alimentos” de la época neolítica, ayuno intermitente, entre otras más, todas estas haciendo apología hacia la disminución de peso.

Un estudio publicado el 2018 donde se examinaron 8 tipos de dietas populares en 63 pacientes con obesidad, tras un seguimiento de 6 meses se dieron cuenta de que perdían peso de forma significativa (todos los pacientes utilizando todas las dietas predeterminadas en el estudio) pero a partir de los meses siguientes al parecer ya no causaba el mismo efecto, luego de 2 años los pacientes que fueron intervenidos dejaron de perder peso y lo que es más se produjo una ganancia significativa.

En otro estudio un poco más reciente publicado el 1 de abril del 2020 en la revista BMJ (British Medical Journal)  bastante robusta puesto a que fue revisión sistemática y metaanálisis en red de ensayos aleatorizados utilizando un texteo de 121 ensayos clínicos con  22 mil personas explorando 14 tipos de dietas populares para la disminución de peso, cuyo principal objetivo fue (Determinar la efectividad de los patrones de macronutrientes en la dieta y los programas de dieta con nombre popular para la pérdida de peso y la mejora de los factores de riesgo cardiovascular entre los adultos con sobrepeso u obesidad) realizando una intervención de 6 meses a 1 año donde la evidencia demostró que al cabo de un periodo corto (6 meses) existió una pérdida de peso, pero al llegar al año la pérdida de peso fue cada vez menor casi que imperceptible, ya que no se dio la adherencia que se esperaban debido a que no se formó una base de estructura o cimientos sólidos de nutrición lo que se conoce como educación alimentaria es por eso que los nutricionistas estamos empeñados a primero realizar educación alimentaria antes que empezar un tipo de dieta específica. Al parecer esto no es del agrado de los pacientes, ya que lo único que quieren es conseguir efectos a corto plazo, pero no definitivos, siguiendo la misma corriente un editorial publicado en la British Medical Journal  destaca la elección de la dieta es menos importante que mantener la pérdida de peso lograda durante mucho tiempo con sólidos patrones/hábitos alimentarios, con esto espero quede claro que no importa la dieta que intestes si primero NO dejas de comer mal o quitas de tus hábitos el fumar, beber alcohol y las típicas frases “de algo me he de morir”.

La salud no la define nuestros kilos, si no, nuestros hábitos.