La Asamblea del exhorto

La Función Legislativa es aquella que tiene la mayor representatividad popular, y ahí radica su importancia para la legitimidad en la construcción legislativa.

Sin embargo, más allá del nombre o membrete que se le ha dado a lo largo de la historia al Congreso Nacional o Asamblea, la mayor cantidad de ecuatorianos no están conformes con el actuar que ha tenido al pasar de los años.
El actual periodo legislativo, viene ejecutándose desde el 14 de mayo del presente año, tiempo en el que no han existido mayores acciones que evidencien un cambio de conducción y trabajo legislativo, pues al parecer más importante es la compra de vehículos que la construcción de leyes, los recorridos provinciales que la fiscalización y los exhortos que ayudan a adornar las fotos en redes sociales, para poder incorporar algún tipo de contendido a la publicación.
La labor del Parlamento es de legislación y fiscalización, son competencias históricas que mantiene esta Función del Estado, a pesar de ello, vemos que nuestros representantes pugnan por incorporar exhortos, reconocimientos y felicitaciones en las sesiones del Pleno de la Asamblea Nacional, cuando su labor no está encaminada a exhortar a autoridades a que cumplan con la ley, ya que si éstas las incumplen, el procedimiento legislativo que corresponde es la fiscalización para ejercer el control político que tienen, y con ello no permitir abusos o arbitrariedades desde el poder público.
Las funciones del legislador no están amparadas en prometer construcción de obras, partidas, adjudicación de contratos, tramitar cargos públicos o recaudar dineros. El asambleísta debe dignificar su cargo dedicándose con conocimiento, investigación y dedicación completa a cumplir su rol dentro de la estructura del Estado, el resto es demagogia y corrupción.