¡LA CAMPAÑA TERMINÓ! TOCA DECIDIR

Llega el día de elecciones donde no nos jugamos un simple cambio presidencial, ni elegimos sencillamente a un nuevo mandatario; vamos a escoger el destino que heredaremos a nuestros hijos.

No elegiremos solo a quien estará cuatro años en el poder, decidiremos entre quienes posiblemente van a sentar las bases de un nuevo Ecuador, o a quienes seguirán haciendo de las suyas para eternizarse en el poder. Las visiones son claras: escogemos la opción de progreso, libertad y respeto; o, continuamos con la opresión, el falso nacionalismo y el atraco descarado.

En cualquiera de los dos casos, seguiremos luchando si se burlan y le fallan al pueblo; batallando con marcadas diferencias abismales en cada caso, donde seguramente: si llega Arauz, continuará el mal llamado socialismo del siglo XXI; a los delincuentes sentenciados del correato, los declararán mártires de la revolución y de la «traición entre bandas”; y, a los prófugos de la justicia, los llamarán autoexiliados, los repatriarán y los recibirán con las manos abiertas y las canciones de pueblo nuevo, incluidos los sánduches. Si llega Lasso, al fallar, podremos en democracia pedirle la revocatoria del mandato; podrá operar el equilibrio y los contrapesos desde la asamblea, ya que nadie tiene hegemonía numérica para decidir; y, por último, podemos declararnos en resistencia, sin el riesgo de perder la vida por protestar.

El futuro no lo podemos predecir, pero si repasar la historia, entender y advertir que, por nada del mundo debemos volver a ese estatismo, basado en la manipulación mediática desde las sabatinas, donde adoctrinaban a la gente, perseguían a los que piensan diferente y ordenaban sentencias pre elaboradas burlándose del debido proceso. Populistas “ideológicos”, que armaban sus mentiras y atacaban hábilmente a sus oponentes, para que la gente no se dé cuenta de los atracos. Lo cierto, es que es extremadamente preocupante si continúan en el poder; no podemos jamás olvidar que el correísmo siempre será lo mismo: ya sea a través del autoritarismo de Correa, de la sumisión y desastre de Moreno o de las mentiras de Arauz, que sumada a la venganza con la que vienen, implacables destruirán lo poco digno, honesto y decente que queda de nuestro país.

El Ecuador este 11 de abril se juega su historia, su libertad, y la libertad de nuestros hijos. Se juega el retomar la reconstrucción de una República libre, o construir un narco Estado que nos imponga una doctrina absurda para encubrir paralelamente la sociedad del terror donde impera la violencia al granel. Tomemos en cuenta y en serio, que no es una simple disputa entre derechas o izquierdas, ni una fácil elección entre moderados o radicales; es la libertad frente a la persecución, la justicia frente a la venganza. Queremos un presidente que nos una a los ecuatorianos y no un prepotente que nos divida para manipularnos.