Paraisos Fiscales: Inmoralidad

Cuando vemos el tema de la semana: la nueva bronca entre el ejecutivo y el legislativo, sobre los pandora papers, las primeras preguntas que como ciudadanos nos hacemos de inmediato son: ¿Por qué tienen tanta plata que la esconden? ¿Buscan evadir impuestos impactando las economías locales? ¿Las empresas offshore son el mecanismo para ocultar el dinero de los poderosos, tramposos y mañosos? ¿Los millones ocultos pueden regresar a ser invertidos en Ecuador? Y saltan más dudas todavía: ¿Para qué sirve el dinero si no puedes hacerlo valer? ¿De qué sirve la abundancia, si hay mucha gente que no tiene que comer? ¿Qué sentido tiene ser rico, si conduces un país que va rumbo a la miseria?

Este nuevo y penoso show, debe ser entendido con detenimiento y de manera seria desde algunos puntos de vista en su análisis, particularmente desde: lo político, lo legal, lo económico y lo moral. Desde lo político, ciertos gobernantes (presidente, asambleístas, prefectos, alcaldes) para ocultar sus desgobiernos, necesitan inventar y reinventar un circo que entretenga y entorpezca a la gente aun con espectáculos bochornosos, logrando que se olvide de los verdaderos problemas: falta de empleo, deudas impagables, sobornos, saqueos, inseguridad, migración. Así la gente no reacciona y los dignatarios continúan orondos en sus andanzas.

En lo legal, los poderosos siempre encontrarán las formas para evadir las responsabilidades, incluso pagarán gente que salga a interpretar su inocencia, encontrarán fácilmente pobres que esclavizados defienden a su amo con uñas y dientes, solapando las barbaridades, y al final la ley para ellos no existe, porque ellos son los que la dictan y la controlan. En lo económico, sólo les interesa sus caudalosos patrimonios, justifican incluso que sacarlos a paraísos fiscales es una forma de protegerse, y de manera incoherente, invitan a repatriar los capitales a sus iguales, aun sabiendo que en su actuar, jamás predican con el ejemplo; la única economía que les interesa es la de ellos, la de los demás que se joda.

En lo moral, parece que: no tienen medida, son sin alma, no tienen lleno, no conocen los valores. Cuando con la una mano ofrecen y con la otra ocultan, es como mostrar sonrisa de honesto con garras de estruchante. De esta manera, si en lo político, no logramos nada; si en lo legal, no encontramos ninguna salida; y, si en lo económico, no hay escapatoria con las mismas reglas y forma de mostrarse; sólo nos queda soñar en lo moral, donde la única vía para apostarle al país, es llamar a invertir, trayendo los capitales de los gobernantes, generando confianza y credibilidad. Si el presidente y su familia siguen teniendo capitales fuera del país, toca entender que no confían ni en su propio gobierno.