Salvando vidas

Érase un inicio de octubre de 2019 cuando caída la noche un presidenciable anunció la suspensión a los subsidios de los combustibles, perjudicando notablemente a todos los sectores productivos del país. ¡Un paquetazo! Que desató la indignación en Ecuador.

Aquel anunció provocó un estallido social, germinado desde las redes sociales y desarrollándose paulatinamente en las calles. Muertes, violencia, saqueos, paralización de la economía, mayor pobreza, caos y más episodios que nos gustaría echar tierra.

Dos años después, un nuevo paquetazo se está edificando gradualmente con un nuevo presidente. El precio de los combustibles en el 2021 está a punto de alcanzar el costo que se impuso a la fuerza en el 2019 y que fue derogado luego de 12 días de protestas dando como resultado 11 personas fallecidas.

Pero ¿por qué no existe alarma en la gente si los episodios que vivimos en el presente año son similares? ¿corta memoria? ¿quemeimportismo? ¿años o épocas distintas? El combustible se dispara mes a mes, pero las calles están vacías, la gente recita horas de silencio y caso omiso mostramos frente a la postura de la CONAIE .

La respuesta es clara. Los golpes directos y contundentes que perjudican el bolsillo son más notorios que los golpes suaves y apacibles. Y pensar que los momentos de terror que vivimos por allá en el 2019 se los pudo haber solucionado con una correcta estrategia política y comunicativa.

Aunque suene inverosímil, pero estas profesiones salvan vidas cuando se estudia e investiga desde las entrañas de la gente.

Hoy nos da igual lo que suceda con nuestra economía, si el golpe es suave nuestra situación se adaptará a los continuos momentos. Pero si nos vuelven atacar con imposiciones directas que afectan a nuestro bienestar, nos volveremos a reencontrar en las calles, donde las muertes no cesan.

Nos impusieron la idea de que la medicina es la única profesión que puede salvar vidas, pero existen otras ramas que suplantan esa función, la comunicación, por ejemplo. Cuántas vidas se pudieron haber salvado en octubre de 2019 si se trabajaba en la fluidez de la comunicación.