¡Una segunda independencia!

El valle Cuxibamba, uno de los territorios indígenas Paltas más

aguerridos en la colonia también escribió su historia el líder indígena Chunga Acaro, quien ha sido olvidado por la pluma de varios historiadores, pero resucitado por uno de los más insignes exponentes contemporáneos de la historia de Loja, el maestro Galo Ramón Valarezo.
Este insigne historiador en su volumen primero de la «Nueva Historia de Loja» desarrolla uno de los libros más completos de nuestra historia y observando algunas imprecisiones que pudo tener Pio Jaramillo Alvarado.
Loja, como bien lo afirma Galo Ramón Valarezo y corroborado por Félix Paladines Paladines en su última obra: «Por qué escribir la historia desde la periferia» constituyó uno de los aportes más importantes en la gesta libertaria de la gran nación soñada por el Libertador Simón Bolivar, en la victoria de Ayacucho y Junín en nuestro país hermano.
Loja aportó para las ante dichas victorias de la independencia con más de 2500 hombres, más toda la contingencia y logística alrededor de este gran proyecto libertario, que así fue recocido por el gran Mariscal Antonio José de Sucre.
Loja, sin duda ha construido su desarrollo en una gran región SUR que inicialmente se denominó por los conquistadores, el Yaguarzongo – camino de sangre – como punto nodal de los territorios de Piura, Jaén, Mainas, Loja- donde los andes se agachan –
La gran gesta federativa de Manuel Carrión Pinzano el 18 de septiembre de 1859 constituyó durante casi dos años una expresión patriótica desde del Sur del país, cuando amenazaba quebrantamiento territorial al Ecuador. Esta actitud de patriotismo dio paso a dos instituciones medulares en el desarrollo de nuestra región, la refundación de la Universidad de Loja y la Corte Superior de Justicia.
Hoy en día, ante un país consolidado territorialmente, ya no son las amenazas extranjeras las que son las preocupación de los ciudadanos – territorio. Hoy en día es ese poder político, económico y financiero que concentrado en las dos grandes ciudades aterrizan las inversiones públicas y privadas en el centro. Crean leyes económicas para el centro y sus fronteras.
Es importante, que el ciudadano que no está en el centro, comprenda que vivimos en un territorio que no tiene una representación política en el centro, pues cuatro o cinco personas en calidad de asambleístas no pueden incidir mayormente en la aprobación de leyes cuyas bases electorales están en UIO y GYE. Como un ejemplo recordemos la aprobación del COPCI, Código Orgánico de Producción e Inversiones por allá en el 2010, que poco o nada benefició a los territorios que no están en el centro, pues, a última hora dejaron que esos beneficios tributarios también lo obtengan que se asienten en territorios fronterizos de Quito y Guayaquil.
Incluso la relación de colocación de créditos versus la captación en territorios nos dejan con preocupaciones, pues, pocas entidades bancarias colocan en territorio lo que reciben, siendo injusto que nuestro capital financie producción en el centro.
El ejecutivo se alimenta de una representación territorial más no espacial-territorial, y claro las decisiones de esos sectores están representados por gente que vive y come en el centro. Esta nula representación de los territorios ante un ejecutivo o legislativo claramente destruye los conceptos de equidad territorial y desarrollo como bien lo anota Jose Bolívar Castillo en su obra que trata de la regionalización.
Como no todo puede ser lamentos, algo se avanzó en la creación de estas zonas administrativas desde el ejecutivo, pero que necesitan vincularse con los territorios, y que de una vez por todas, un Presidente decida la inclusión política de los territorios en su gabinete y fortalezca conjuntamente con el legislativo la creación de las regiones, no climáticas pero sí especiales e históricas.
Solo así, podríamos dar un paso gigante en la creación de la región Sur, tan necesaria y justa, que desarrollaría no solo nuestros territorios, sino el país entero, y dejar de recibir únicamente asignaciones, sino más bien, tomar decisiones desde el territorio, ello acompañado de reformas electorales que entreguen poder al espacio – territorio y no a grupos políticos.
Como observamos, el problema es de PODER, poder político, económico y financiero.